Al momento de catar o beber un vino es común agitarlo o removerlo. Al hacer esto, una particularidad aparece a la vista de todos: las llamadas lágrimas del vino. Esas gotas que se forman en las paredes de la copa llaman la atención. ¿A qué se deben?

Conocidas también como “ventanas góticas” en Alemania y “piernas” en Inglaterra y Francia, estas películas de líquido ocurren por razones específicas. Principalmente se deben al denominado efecto Marangoni, cuyo nombre es en honor al físico italiano que lo determinó.

Una explicación en términos sencillos es que al agitar el contenido de la copa, una capa de los principales componentes del vino, agua y alcohol (etanol), sube por las paredes de la misma y se “adhiere” por “la tensión superficial”.

Debido a las propiedades del alcohol, este se evapora de manera más rápida, haciendo que la parte superior de la película contenga más agua. Al ser esta última más densa que el alcohol, cae por efecto de la gravedad formando el aspecto de lágrima.

Lo que debe saber sobre ellas

Lágrimas del vino

Popularmente, se cree que este elemento pudiera ser una forma de “prever” la calidad del vino; sin embargo, esto solo indica algunos factores de este. Por ejemplo, a mayor graduación alcohólica, más untuosas son las lágrimas.

El punto es que aquí también intervienen otros compuestos del vino, que le dan más robustez. Está el glicerol (un tipo de alcohol secundario), azúcares, minerales, pulcritud de la copa o diferencias de temperatura. La suma de estos, pudiera aumentar la característica de untuosidad, que influye en la formación de las “piernas” y que da suavidad en boca, textura, viscosidad y cuerpo a la bebida.

A pesar de que las lágrimas suelen ser llamativas para muchos y se relacionen con la medición de lo bueno que pueda ser o no un vino, es muy difícil determinarlo mediante estas.

Lo básico que debe saber es que si son densas y se deslizan lentamente indicaría que el vino posee cuerpo y un grado alcohólico alto. Si bajan muy rápidamente el grado alcohólico será menor.