Hay promesas que es mejor nunca hacerlas. Es más conveniente abstenerse de decir palabras que no crees cumplir, a quedar como un hombre sin palabra. Hicimos una lista de aquellas que ningún hombre está dispuesto a cumplir.

1. Jurar amor eterno. Por favor no lo hagas.

Seguramente ni siquiera has descifrado de lo que realmente trata el amor, es una locura hacer promesas sobre una emoción. Comprométete a cosas que dependan de ti, como ser sincero o respetar. Intenta vivir amores más realistas y menos idealizados, nunca sabes qué puede cambiar.

2. Eliminar un grupo alimenticio

Estamos a favor de las metas fitness y creemos firmemente que puedes lograrlas con disciplina y autocontrol. No seas tan duro contigo mismo, seguramente llegará el día en que vayas a casa de tus suegros y te sirvan carne roja. La palabra “eliminar” es muy drástica.

3. “Nunca te voy a dejar”

Nunca es demasiado tiempo. El romance o las grandes amistades llegan con todas sus fuerzas y decir esto proviene de un sentimiento genuino, pero es una promesa realmente imposible de cumplir, ¿no lo crees?

4. “No le diré a nadie”

Hay promesas que sí están dentro de lo que es posible cumplir, pero que simplemente es mejor no hacer. Por simple inocencia humana… no sabes si se te va a olvidar que no debías decirlo, o tal vez no te pareció relevante que se supiera y ¡ups, se te salió! y de un momento a otro ya no eres un hombre de palabra.

5. “Siempre voy a estar para ti”

Estas palabras salen con la mejor intención, pero hay circunstancias que superan tu voluntad. Situaciones por las que no tomarías una bala por otra persona. No te culpamos, no es que seas malo o egoísta. Lo mejor es estar presente en el momento y no hacer este tipo de promesas a futuro.

6. “Me salgo antes de terminar”

Por si no entendiste, estamos hablando de sexo. Eres un macho alfa con absoluto dominio de ti mismo y muy familiarizado con el funcionamiento del asunto. ¿Para qué arriesgarse? Los accidentes suceden. Si crees que ella no se va a dar cuenta, estás muy equivocado.

7. “Nunca te haré daño”

Esto aplica para todas las promesas; las acciones hablan más que las palabras. Empezando porque cada cabeza y corazón es un mundo y no sabes con exactitud hasta dónde puedes llegar a lastimar a alguien ante cualquier circunstancia.

Por Jimena Díaz.

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