Para esta época, hace medio siglo, una fiesta que pretendía ser la celebración de una boda terminó convertida en un velorio porque fallecieron, además de los novios, otras cuatro personas que participaban del evento.

El licor adulterado estuvo en medio de esta tragedia, y la situación en este 2019 es tan preocupante como la de aquel desafortunado episodio que enlutó a la familia a la que pertenecía Luis Hernando Padilla (el novio) y a los parientes de Anaís Prieto (la novia). Además de las víctimas fatales, también hubo personas que quedaron ciegas.

La presencia del licor adulterado en los mercados colombianos está en auge, y aunque, por tratarse de un negocio ilegal hay un alto subregistro, las cifras de aprehensiones (la mercancía que se logra detectar y retener), dan la idea de la dimensión del problema.

Según estadísticas de la Federación Nacional de Departamentos (FND), mientras que el avalúo comercial del licor aprehendido por adulteración en el 2018 sumó 501’467.663 pesos, en el 2019 la cifra asciende a 729’240.457 pesos. Esto implica un incremento del 31,2 por ciento de un año a otro.

La temporada de fin de año es propicia para el incremento del riesgo de licor adulterado, puesto que, según las cuentas de la firma Raddar, el consumo de bebidas alcohólicas en diciembre registra el aumento más alto de todo el año, 31 por ciento, lo que es aprovechado por la ilegalidad.
El envase no destruido es utilizado para la adulteración

De hecho, aún sin haber pasado todavía las fiestas más importantes de fin de año –la Navidad y el Año Nuevo–, ya hay casos como el ocurrido hace un par de días en el departamento del Atlántico, donde fue desmantelada toda una fábrica que comercializaba licor adulterado en la región Caribe.

En el lugar se incautaron 3.090 botellas de una sola bebida alcohólica: un aperitivo conocido como cocoanís.

De hecho, las bebidas con anís, tipo aguardiente, están entre las que más se adulteran. Les siguen el ron, el whisky y el brandi, que fueron los licores hallados en otro caso de desmantelamiento de fábrica de adulteración, en Manizales, a principios del mes, cuando las autoridades encontraron una máquina rústica con la que quitaban las tapas de las botellas y después las ponían de nuevo para que parecieran legales.

En las bebidas alcohólicas de contrabando hay alto riesgo de licor adulterado.

Según las estadísticas del gremio de departamentos, en cantidad de licor aprehendido Antioquia lleva la delantera, con 26.775 botellas. Entre tanto, en avalúo comercial, además de Antioquia, que registra 253,1 millones de pesos, el departamento de Nariño también está en los primeros lugares, con una cifra de 214,3 millones de pesos.

La adulteración de licor va de la mano con el contrabando, pues, en ambos casos, la venta se hace por fuera de la legalidad para obtener mayor lucro. El contrabando apunta a introducir mercancías sin pagar impuestos y en la adulteración del licor, que igualmente no paga impuestos, se preparan bebidas, por lo general, con etanol (a veces utilizan metanol), y se envasan en botellas similares a las legales, lo que puede terminar causando intoxicación grave, o fatal.
Sospeche si le venden una botella a muy bajo precio

Con corte al 15 de diciembre, la Dian registra 1.117 aprehensiones de bebidas alcohólicas de contrabando, avaluadas en 5.130 millones de pesos, sin que se conozca con exactitud cuántas de estas incluían licor adulterado.

Una botella de licor adulterado se puede conseguir por 10.000 o 15.000 pesos, lo que debe ser la primera alerta para el consumidor, pues ni una botella de contrabando, con el contenido correcto de la bebida, puede ser tan asequible.

Así que, para que no resulte afectado por consumo de licor adulterado, tenga en cuenta, además del precio, que debe adquirir estos productos en lugares confiables. Verifique las características externas del envase: tapa, banda de seguridad, sistema de cierre intacto y etiqueta.
12 recomendaciones del Ministerio de Salud

1. No compre licor en ventas ambulantes.

2. Revise bien la botella. Debe tener sellos y bandas de seguridad que no hayan sido manipulados. Las estampillas y tapa deben estar en buen estado. En caso de que el envase sea de cartón con cubierta interior en aluminio, se debe revisar que las pestañas estén bien pegadas.

3. El registro sanitario no debe presentar enmendaduras, sobre escrituras o impresiones defectuosas. También debe tener el nombre y ubicación del fabricante y la graduación alcohólica.

4. Sobre la etiqueta no debe haber rótulos superpuestos, con enmiendas o que sean ilegibles. Al pasar el dedo por ella, si esta destiñe, se borra o despega fácilmente, se debe rechazar el licor y denunciar el hecho ante el Invima, las Secretarías departamentales, distritales o municipales de Salud o las autoridades competentes.

5. La tapa, la banda de seguridad no pueden estar en mal estado y el sistema de cierre deberá estar intacto, lo mismo que la etiqueta.

6. El líquido no deben tener partículas en suspensión, sedimentos, estado del dosificador o presencia de objetos extraños.

7. Desconfíe de un licor que le ofrezcan a un precio muy inferior al del mercado.

8. Después de consumir el licor se debe destruir el envase, la tapa y el dosificador para evitar que lo reutilicen los ilegales.

9. Si al ingerirlo presenta sintomatología como visión doble, dolor de cabeza y/o mareo, se debe evitar la automedicación. La recomendación es dirigirse de inmediato al médico y guardar el resto de licor que se consumió para su análisis.

10. Está prohibida la venta o consumo de bebidas alcohólicas a menores de edad.

11. Ante cualquier hecho irregular en relación avise a las autoridades competentes.

12. Sospeche de toxicidad con metanol cuando hay intoxicación con solventes como thinner u otros alcoholes desconocidos.

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Fuente El Tiempo