El pollo es el ingrediente principal en el Shabat y otras celebraciones de la religión judía. De hecho, para este día sagrado no solo se lleva a la mesa la carne del pollo, sino además se suele aprovechar todo lo demás, incluyendo la piel y la grasa.

Existe, de hecho, una famosa preparación asquenazi llamada helzel, que consiste en la piel del pescuezo del pollo rellena y sellada por sus dos lados. También son muy usados los hígados de ave, los chicharrones de piel y el infaltable pollo asado. Con los años se fue constituyendo una tradición de los viernes en mi restaurante, que es este pollo adobado con un rub y horneado con papitas. Es realmente delicioso, jugoso y lleno de sabor, una de esas comidas que ayuda a congregar a la familia alrededor de la mesa.

INGREDIENTES (Para 6-8 personas)

1 pollo completo

10 papas medianas cortadas en cubos o gajos

Para el adobo

4 cucharaditas de sal

1 cucharadita de pimienta negra

1 cucharadita de ajo en polvo

1 cucharadita de orégano seco

1/2 cucharadita de paprika

1/2 cucharadita de comino

1/2 cucharadita de laurel seco

PREPARACIÓN

Mezcle todos los ingredientes del adobo. Lave el pollo y séquelo muy bien. Sobe con el adobo todo el pollo para que se impregne bien con los sabores. Para las papas, hay dos maneras de prepararlas: como hacía mi abuela, que las fritaba y las ponía bajo el pollo antes de finalizar su cocción para que se empaparan en los jugos, o también se pueden poner en la bandeja crudas al inicio de la cocción, para que se cocinen con la grasa que va soltando el pollo. Lleve el pollo al horno precalentado a 325º F durante hora y cuarto a hora y media, dependiendo del tamaño. Suba la temperatura a 400º F durante los últimos 10 minutos de cocción.